Mas de 18 meses, si hacemos caso al quitómetro, en concreto mis cifras son: 18 meses y una semana, casi 17.000 cigarrillos sin fumar, casi 2.000 euros ahorrados.
Pero esas cifras me interesan menos que otras.
Salgo a correr -ya paso de decir rodar- cinco días en semana, cuatro en los que hago el recorrido habitual -55 minutos, unos 11 kilómetros y pico- y otro en el que realizo una salida larga, que por ahora consiste en 15 kilómetros en una hora y cuarto. Esto si que me interesa más, esa salida larga, la del sábado, es esperada con fruición, casi con alevosía, especialmente el primer sábado de cada más, que es cuando le metemos cinco minutos más -un kilómetro más, aunque cada vez es mas dificilillo eso-.
Si todo va bien, si todo sigue su curso, en unos meses haré una media maratón cada semana lo que me proporcionará la forma y sobre todo el fondo que busco.
Sigo calentando antes de salir -y estirando a la vuelta- cincuenta de cada, menos en las abdominales inferiores, que voy por treinta y cinco, un par de meses y ya serán cincuenta, que anda que no cuestan con el puñetero banquito, es decir, 100 de brazos, entre flexiones y el muelle, y ahora mismo85 de abdominales, entre inferiores y superiores.
Sigo comiendo mas o menos sano, mas bien menos, pero evito bastante la carne roja -solo de vez en cuando, cuando voy a casa de mi suegra o a veces en casa de mi madre.
Esas cifras son las que me interesan, es evidente que sus efectos colaterales existen y que algunos son mejores que otros, poco a poco se me va aposentando el estado de ánimo, pero está claro que soy bastante mas emocional que antes, mi estado de ánimo -sin el tabaco- es mas reactivo, cada vez lo controlo mas y mejor, pero aún así nunca llegaré a la abulia propia del tabaco, pero lo importante es que ya me he aceptado y de hecho creo que ni siquiera quiero volver a ese estado, me encanta ser como soy, quizás algo exigente, quizás demasiado perfeccionista, pero por otro lado el descubrir los placeres de la rutina, de la autoexigencia, del logro personal ha sido impagable.
Sigo siendo bastante antitabaco, casi un taliban, cierto és, pero ya no quiero obligar a nadie, simplemente me alejo cada día más de los que -como yo mismo hacía- maltratan su cuerpo. Sé, por experiencia propia, lo ciegos que están, sé que es difícil, por no decir imposible, que descubran lo que se pierden (y de eso debería escribir, de los domingueros), pero eso, aunque razonable y cierto, no me importa, si yo he podido, si yo puedo, todos pueden.
Joder, recuerdo aquella salida en bici, no creo que llegara a los quinientos metros. En tres años envejecí treinta, recuerdo jugar con el perro, el resuello, los pulmones...
No podía correr ni un minuto (recuerdo estar sin resuello en dos) y ahora me tiro mas de una hora sin parar y a un ritmo cada vez mejor.
Si, debería hacerlo, por aquello de no olvidar.
martes, 28 de julio de 2009
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